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Cheque
Cheque
bancario
Transferencia
Pagaré
Los instrumentos de pago y de cobro
que pasamos a detallar viajan a través del sistema financiero
bien a través de los sistemas de compensación o bien directamente
de unas entidades a otras.
Comentaremos aquellos instrumentos que nos
permitan llevar a cabo una política de gestión de pagos activa,
es decir, decidir cuándo pagamos. Darse cuenta que siempre
es más sencillo y rentable saber qué día voy a pagar que estar
pendiente de cuándo me van a cobrar. Las herramientas expuestas
son aquellas que están a nuestra disposición sin tener en cuenta
la banca electrónica (más adelante las comentamos). Dicho lo
cual comenzamos:
- Cheque : es
de los instrumentos de pago tradicionales el más sencillo.
Su principal ventaja es que se puede enviar el día de pago
y beneficiarse de los días que transcurran hasta que el acreedor
cobre. El problema del cheque como sistema de pago masivo
es su elevado coste de confección y control, pues requiere
ser firmado, acompañarse de una carta, ensobrase y distribuirse,
por lo que tiene un gran trabajo de elaboración. Quien haya
trabajado en un departamento de administración sabe a que
me refiero.
- Cheque bancario
: es un sustitutivo del cheque de cuenta corriente que el
banco emite y firma siguiendo las instrucciones del pagador.
Por tanto, traslada al banco los trabajos de confección, así
como la conciliación, pues el banco realiza un débito agrupado
por el total de la remesa. Además, trasladamos al banco la
responsabilidad de su distribución y el riesgo de extravío.
En contra del cheque bancario diremos que es un instrumento
con coste bancario, y además se carga al pagador el día de
la emisión, por lo que desaparece la ventaja del cheque normal
entre los días trascurridos desde la fecha de emisión y fecha
de cobro.
- Transferencia
: al igual que ocurría con el cheque, podemos esperar hasta
el momento del pago para emitirla, pero para evitar extravíos
debemos introducir el llamado Código Cuenta Corriente (CCC)
que consta de 20 dígitos. Esta codificación, común para todas
las entidades nacionales y definida por el Consejo Superior
Bancario, es la que permite el tratamiento masivo de pagos
y su correcta distribución. A pesar de su coste bancario es
más económica que el cheque y es de fácil automatización
y, puede realizarse un débito agrupado con el consiguiente
ahorro contable y de conciliación.
- Pagaré :
tiene un formato similar al cheque, pero a diferencia de éste
es más complejo de gestionar, pues requiere ser emitido con
anticipación, y además tiene mayores exigencias formales bancarias
y legales. La gran ventaja es que podemos capitalizar la posibilidad
de financiación que damos al acreedor beneficiario (pues puede
ir a su banco y descontar nuestro pagaré), obteniendo mejores
condiciones en plazo o precio. También existe la figura del
pagaré no a la orden, muy extendido en los últimos tiempos.
No tiene coste de timbrado y aunque no puede ser descontado
sí puede ser cedido o pignorado a un banco para su anticipo.
Tiene la desventaja que en estos casos carece de fuerza ejecutiva.
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