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 INSTRUMENTOS DE COBRO Y DE PAGO  

Cheque
Cheque bancario
Transferencia
Pagaré

Los instrumentos de pago y de cobro que pasamos a detallar viajan a través del sistema financiero bien a través de los sistemas de compensación o bien directamente de unas entidades a otras.

Comentaremos aquellos instrumentos que nos permitan llevar a cabo una política de gestión de pagos activa, es decir, decidir cuándo pagamos. Darse cuenta que siempre es más sencillo y rentable saber qué día voy a pagar que estar pendiente de cuándo me van a cobrar. Las herramientas expuestas son aquellas que están a nuestra disposición sin tener en cuenta la banca electrónica (más adelante las comentamos). Dicho lo cual comenzamos:

  1. Cheque : es de los instrumentos de pago tradicionales el más sencillo. Su principal ventaja es que se puede enviar el día de pago y beneficiarse de los días que transcurran hasta que el acreedor cobre. El problema del cheque como sistema de pago masivo es su elevado coste de confección y control, pues requiere ser firmado, acompañarse de una carta, ensobrase y distribuirse, por lo que tiene un gran trabajo de elaboración. Quien haya trabajado en un departamento de administración sabe a que me refiero.
  2. Cheque bancario : es un sustitutivo del cheque de cuenta corriente que el banco emite y firma siguiendo las instrucciones del pagador. Por tanto, traslada al banco los trabajos de confección, así como la conciliación, pues el banco realiza un débito agrupado por el total de la remesa. Además, trasladamos al banco la responsabilidad de su distribución y el riesgo de extravío. En contra del cheque bancario diremos que es un instrumento con coste bancario, y además se carga al pagador el día de la emisión, por lo que desaparece la ventaja del cheque normal entre los días trascurridos desde la fecha de emisión y fecha de cobro.
  3. Transferencia : al igual que ocurría con el cheque, podemos esperar hasta el momento del pago para emitirla, pero para evitar extravíos debemos introducir el llamado Código Cuenta Corriente (CCC) que consta de 20 dígitos. Esta codificación, común para todas las entidades nacionales y definida por el Consejo Superior Bancario, es la que permite el tratamiento masivo de pagos y su correcta distribución. A pesar de su coste bancario es más económica que el cheque y es de fácil automatización y, puede realizarse un débito agrupado con el consiguiente ahorro contable y de conciliación.
  4. Pagaré : tiene un formato similar al cheque, pero a diferencia de éste es más complejo de gestionar, pues requiere ser emitido con anticipación, y además tiene mayores exigencias formales bancarias y legales. La gran ventaja es que podemos capitalizar la posibilidad de financiación que damos al acreedor beneficiario (pues puede ir a su banco y descontar nuestro pagaré), obteniendo mejores condiciones en plazo o precio. También existe la figura del pagaré no a la orden, muy extendido en los últimos tiempos. No tiene coste de timbrado y aunque no puede ser descontado sí puede ser cedido o pignorado a un banco para su anticipo. Tiene la desventaja que en estos casos carece de fuerza ejecutiva.

 

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